Somos un grupo de emprendedores chiquitanos del municipio de Concepción, Bolivia, que hemos unido nuestras fuerzas y saberes para compartir con el mundo nuestra cultura viva, tradiciones ancestrales, naturaleza y el espíritu hospitalario de nuestra tierra.
La Ruta Turística Raíces Chiquitanas nace como una iniciativa comunitaria que busca revalorizar nuestro patrimonio cultural y natural a través del turismo sostenible, generando oportunidades económicas para nuestras familias, especialmente para las mujeres, jóvenes y comunidades indígenas.
Nuestra Ruta está conformada por una red diversa de emprendimientos que incluyen talleres de artesanía tradicional, música chiquitana, gastronomía, orquídeas y experiencias vivenciales en las comunidades como Santa Rita y El Carmen y otros espacios únicos que reflejan la esencia de las Misiones Jesuíticas de Chiquitos.
Cada parada en nuestra ruta es una historia viva, una oportunidad para conectar con la identidad chiquitana, para aprender de nuestros oficios, costumbres y la relación sagrada que mantenemos con la naturaleza.
Brindamos una atención cálida, segura y profesional, cuidando cada detalle para que cada visita sea una experiencia auténtica y enriquecedora.
Recibimos a cada visitante como a un amigo, compartiendo nuestras tradiciones y formas de vida con respeto y generosidad.
Promovemos el turismo como una forma de proteger y poner en valor nuestra historia, cultura y naturaleza.
Nuestra ruta expresa el orgullo por nuestras raíces, saberes, sabores y manifestaciones culturales vivas.
La ruta se construye de manera colectiva, valorando el diálogo, el respeto y las decisiones compartidas.
Impulsamos la participación y liderazgo de las mujeres en el turismo comunitario y la vida local.
Trabajamos en equilibrio con la naturaleza, promoviendo un turismo responsable y consciente.
Cada experiencia es una oportunidad para compartir conocimientos, historias y aprendizajes entre culturas.
Creemos en la Chiquitanía y su potencial, y queremos que quienes nos visiten se enamoren de esta tierra.
Nacida en la comunidad El Puquio (Lomerío), Asunta Ipamo Jiménez modela en sus manos la herencia ceramista de su linaje chiquitano. A los 13 años aprendió de su madre cada etapa del proceso: extraer el barro, molerlo, mezclarlo, moldearlo y, finalmente, cocerlo en guapa, un bambú local que hace las veces de horno. Vasijas, ollas y fuentes utilitarias de diversos tamaños surgen, una a una, completamente a mano.
La Casa de Asunta es a la vez taller familiar y guardiana de saberes ancestrales; un proyecto que asegura ingresos económicos y afirma el orgullo cultural de su creadora.






Fundado en 2000, el Taller Hans Roth reúne el talento de Sebastián Espinoza, maestro tallador, y Paulina Burgos, pintora y formadora local. Sebastián forjó su oficio restaurando el Conjunto Misional de Concepción bajo la tutela del arquitecto Hans Roth; Paulina perfeccionó la pintura en talleres donde dominó color, acabado y calidad.
Esculturas religiosas, angelitos chiquitanos, orquídeas, puertas talladas y piezas decorativas salen del taller, combinando la precisión del tallado con pinceladas vibrantes. Junto a sus cuatro hijas —hoy profesionales que apoyan el emprendimiento— mantienen viva la memoria cultural de la Chiquitanía.
Concepcioneño de nacimiento, Luis Alberto García heredó de su familia talladora el amor por la madera y encontró en la música barroca chiquitana su inspiración. Se formó como luthier durante cuatro años en la Escuela Taller Plan Misiones (San Xavier); hoy crea violines que unen técnica, paciencia y devoción.
El proceso inicia con el secado de cedro, morado o tipa y continúa con el tallado minucioso de tapa, fondo, aros, brazo, caracol y efes hasta colocar el “alma”, el corazón resonante del instrumento. Cada visita al taller revela no solo la construcción del violín, sino las historias que lo animan.






La Asociación de Mujeres Productoras y Artesanas de Concepción (AMPAC) nació en 2000 para impulsar la promoción de artesanías locales ante la apertura turística de las Misiones Jesuíticas. Hoy agrupa a 22 artesanas rurales y urbanas que comparten taller y punto de venta propio.
Sus manos crean la clásica camisa chiquitana y el tipoy concepcioneño —testimonios textiles en constante evolución—, bijoutería con semillas nativas, tejidos en palma de cusi y motacú, tallados con motivos misionales y finos trabajos en cuero. AMPAC fusiona oficio artesanal y experiencia turística, visibilizando la creatividad y el liderazgo femenino.
A 10 km de Concepción, Santa Rita fue fundada por familias chiquitanas que construyeron una vida basada en la solidaridad y la transmisión de saberes ancestrales. Su tejido a mano —algodón propio teñido con pigmentos naturales— es el corazón económico y cultural de la comunidad y un espacio de liderazgo femenino.
Música, danzas y fiestas tradicionales conviven con talleres abiertos a visitantes para aprender el arte del hilado y el teñido natural.






A 40 km de Concepción, la comunidad El Carmen conserva un estrecho vínculo con el Bosque Seco Chiquitano. Senderos ecológicos conducen a orquídeas, copaibos y miradores naturales; demostraciones de música, danzas y gastronomía rescatan el idioma besiro y la identidad chiquitana.
Comprometida con el uso sostenible de los recursos, la comunidad protege la Cattleya nobilior, flor símbolo de Concepción, que florece silvestre en su territorio.